¡7 trucos para conservar las frutas y verduras por más tiempo!

¡7 trucos para conservar las frutas y verduras por más tiempo!

1. Lava antes de almacenar

Tómate unos minutos para lavar bien las frutas y verduras comprados en el mercado.

Esto se debe a que muchos contienen restos de tierra o productos rociados que perjudican su calidad, e impiden que se conserven bien.

Además, aumentan las probabilidades de contaminar otros alimentos ya guardados en el cajón, y acelerar también su proceso de descomposición.

Eso sí, hay ciertos alimentos que, por el contrario, tienen más vida útil cuando se almacenan sin lavar.

Entre estos se encuentran:

  • Las fresas
  • Los frutos del bosque
  • Los champiñones
  • Las hierbas aromáticas

 

2. Separa los alimentos

Muchas frutas y verduras tienen propiedades, características y procesos de maduración diferentes. Es por ello que debes separarlas al momento de guardarlas y así conservarlas frescas por más tiempo.

Ponerlas todas en un mismo lugar puede acelerar su descomposición, sobre todo cuando se juntan con otras que ya están muy maduras.

Algunas frutas emiten etileno cuando alcanzan cierto grado de maduración, lo cual disminuye la presencia de clorofila y nutrientes en las verduras.

Además, muchas emiten una mayor cantidad de gas, por lo que es más apropiado ponerlas solas en el sitio de almacenamiento.

Entre estas se destacan:

  • Las manzanas y peras
  • Los melones
  • Los aguacates
  • La cebolla y el ajo
  • Los tomates
  • Las ciruelas
  • Las berenjenas
  • La lechuga y el repollo
  • Bolsas de papel

Las bolsas de papel Kraft o el periódico son útiles para mantener algunas frutas y vegetales frescos y aptos para consumir.

Estas permiten separarlos por categoría y especie, así evitas que hagan contacto entre sí y se previene la posible proliferación de hongos.

Recuerda que lo ideal es buscar un ambiente fresco, ya que envolverlos en lugares cálidos suele acelerar su maduración.

 

3. Congelar para no desperdiciar

Congela tus frutas y verduras para no desperdiciar las que están a punto de descomponerse.

Aunque las bajas temperaturas alteran la textura y el sabor, es la mejor alternativa para prolongar su vida útil por un par de semanas.

 

4. Recuerda chequearlas periódicamente

La revisión constante es clave para evitar que se dañen mucho antes de lo debido. Si alguna fruta o verdura se descompone antes, puede afectar de forma directa a los alimentos que están en el mismo lugar de conservación.

Es primordial revisarlos todos los días, y desechar aquellos que estén demasiado maduros o con señales de descomposición.

 

5. Algunas frutas y verduras no se conservan en la refrigeradora

Los tomates, pepinos y pimientos se pueden conservar a temperatura ambiente. En la refri los pimientos pierden su aroma y los tomates se ponen un poco pegajosos.

 

6. Cebollas y papas en diferentes compartimientos

Si las pones juntas, incluso las papas más frescas empezarán a brotar y ya no te servirán para la cocción.

Su combinación es indispensable en múltiples preparaciones culinarias y suele agradar hasta al comensal más exigente. No obstante, las papas y las cebollas no hacen buena pareja al momento de conservarlas juntas.

El culpable es el etileno, un gas que desprenden las frutas y verduras de forma natural al madurar, que provoca que estas cambien de tonalidad, obtengan una textura más blanda y consigan el sabor y aroma que las caracteriza.

Este gas es necesario para que las hortalizas alcancen su punto idóneo, pero puede convertirse en un inconveniente si almacenamos ingredientes que lo produzcan en grandes cantidades junto a otros que no lo hagan. Este es el caso de la papa, cuando presenta grillos, cortes y su piel empieza a arrugarse aumenta la emisión. Si esto sucede cuando se almacena con cebolla, esta última se deteriorará mucho antes de lo debido.

 

7. Usa recipientes de mimbre

Las canastas o recipientes de mimbre son un elemento perfecto para conservar frescas las frutas y los vegetales. Este material está compuesto por fibras naturales que facilitan la transpiración de los alimentos, e impiden que se llenen de moho y bacterias.

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